(Ecosystem Builder / Data & Open Innovation BBVA)

Confieso que cuando Antonella y Jorge, los autores de este original libro, me pidieron una aportación para el cierre me hizo mucha ilusión. Los que alguna vez habéis asistido a una de mis conferencias y talleres sabéis que recurro con cierta frecuencia a la metáfora del camaleón como alegoría de la innovación y de la versatilidad de las actitudes innovadoras, sobre todo por su capacidad de mimetismo con el medio que le rodea y su visión 360º, entre otras singulares adaptaciones.

La empresa camaleón da una vuelta de tuerca a esa idea y la traslada a la compañía en su totalidad. Para ello se analizan los seis pilares de una organización de este tipo: cultura, liderazgo, innovación, diversidad, estructuras y procesos y propósito. Y es a partir de este análisis cuando se traza un itinerario por cada uno de ellos.
Hace ya más de una década que me dedico profesionalmente a la innovación, por lo que la he incorporado a mi trabajo y a mi vida. Por eso soy consciente de que para llegar a ella el ecosistema desempeña un papel fundamental. Se puede ser creativo, incluso inventar en solitario, pero no se puede ser innovador en solitario, desconectado de otros agentes y especies.

Se discute mucho sobre si la innovación es un proceso, un resultado, una metodología, una causa o un efecto, pero lo que no se cuestiona es que la innovación es una actitud. En la medida en la que las personas que forman las compañías van interiorizando dicha actitud, esta va integrándose también en la cadena de valor, lo que nos permite, entre otras cosas, hacer que los servicios estén al alcance de todos facilitando su acceso desde cualquier lugar y dispositivo y desarrollar soluciones sencillas para hacer la vida más fácil a las personas. Representa la forma que tenemos de contribuir a la creación de valor y concretar la visión corporativa. Si hay algo que los autores dejan claro en estas páginas es que el cambio depende de cada uno de nosotros. Constituimos una parte importante de él, no sólo para impulsarlo, sino sobre todo para dejar que suceda, para no impedirlo. El ecosistema del que hablaba tiene que ser tangible y nosotros debemos ser conscientes de que formamos parte de la rueda de ese ecosistema del cambio. Este nuevo entorno nos permitirá tener empresas más humanas, desarrollar al máximo el potencial de cada equipo de trabajo mientras disfrutamos de lo que hacemos y cosechar más éxitos.

Todo lo que estamos viviendo y lo que nos queda por ver a partir de ahora resulta motivador y, por tanto, no ha de asustarnos; muy al contrario, lo que tenemos por delante supone un viaje intenso y emocionante, repleto de nuevos retos. Seguro que muchos provocan vértigo, pero libros como este hacen que el camino sea más sencillo. No debemos olvidar que el fin último consiste en disfrutar de lo que hacemos con conciencia de equipo, crear una nueva filosofía de lo que son el trabajo y la empresa y articular una nueva dimensión donde desarrollarnos y aportar al mundo todo el conocimiento colaborativo.

Cuando soplan vientos de cambio algunas personas levantan molinos y otras muros. ¿Qué vientos estás aprovechando? ¿Qué muros quieres derribar? ¿Qué ha cambiado en ti después de saber todo esto?
Este libro está concebido con una visión muy práctica. El caso BBVA que se recoge en estas páginas representa un claro ejemplo sobre cómo las estructuras y los procesos evidencian el poder de los equipos para innovar y cómo los equipos mejoran cuando se tiene en cuenta la opinión de todos y todos participan del proceso de toma de decisiones: expertos, nuevos empleados, personal subcontratado, jóvenes, mayores, etc. Sólo así se impulsa la trasformación integral de las organizaciones que queremos lograr.

De aquí a diez años las empresas sin capacidad de adaptación, aquellas cuyo ADN carezca del gen del camaleón, no existirán o no tendrán talento en su plantilla, con lo que estarán abocadas al fracaso. Ese ADN camaleónico tiene que ser auténtico, genuino y percibido como tal. Vivimos en el momento de la transparencia total, en el que la mentira tiene las patas más cortas que nunca. Ya no sirve que la memoria corporativa, impecablemente maquetada, se apropie de conquistas que no son suyas o reclame protagonismos no merecidos si su ecosistema de empleados, clientes y proveedores no lo percibe como tal. Lo más probable es que nadie quiera comprar productos o contratar servicios de empresas que no cumplen este ecosistema del cambio. O te distingues o te extingues. Y es que, como bien dicen los autores, innovar se encuentra directamente relacionado con la supervivencia.

Los singulares camaleones se distinguen de cualquier otra especie por su forma de moverse, adaptarse, hacerse invisibles y por su prodigiosa puntería para atrapar oportunidades, los insectos que forman parte de su dieta con esa portentosa lengua que llega a doblar la longitud de su cuerpo.

No es una moda, algo puntual, un cambio de maquillaje; se trata de un cambio interior, de tener una mirada diferente, de cambiar de forma de pensar, de dar oportunidades a todo lo que es posible y de sacar a la luz todo el talento que tenemos. Es un cambio de época, no una época de cambios. Hablando de cambios, ¿te has dado cuenta de cómo Google cambia cada día su logo –en el doodle de la home http://www.google.com– adaptándolo a las efemérides cotidianas? Es cien por cien ADN camaleón hasta en la identidad corporativa y en el uso de la marca, que no por ello pierde su esencia, sino que la refuerza mimetizándola con los sentimientos, ilusiones y sueños de sus miles de millones de usuarios.

Nos esperan aventura e innovación y para ello es importante pasar a la acción. La incertidumbre nos reta. Estamos creando el futuro. ¿Hay algo más motivador que crear un futuro global y colaborativo? Incorporemos en nosotros ese término, learnability, la capacidad que tiene el ser humano de integrar nuevos conocimientos teóricos y prácticos, habilidad clave para potenciar el desempeño profesional, y seremos capaces de afrontar esta nueva época. Pero, sobre todo, hazte las preguntas de los innovadores cada mañana: ¿qué pasaría si…? y ¿por qué no?